Egon Arnold Alexis de Vietinghoff

Nació el 6 de febrero de 1903 en La Haya (Países Bajos)
Falleció el 14 de octubre de 1994 en Zurich (Suiza)


obra técnica filosofía fundación home

Una vida dedicada al arte

Pintor, autor de obras especializadas y filósofo del arte pictórico, Egon de Vietinghoff crece en un hogar de artistas abierto al mundo. El padre, de origen germano-báltico, es pianista y la madre con antepasados belgo-holandeses es autora de obras filosóficas. Su infancia transcurre en Francia (Paris), Alemania (Wiesbaden) y a partir de 1913 en Suiza (Ginebra, Zuoz, Zurich). Súbdito ruso al nacer, se quedó apátrido después del colapso del imperio del Zar, adquiriendo luego, en 1922, junto a sus padres y su hermano, la nacionalidad suiza. Entre 1922 y 1937 reside en Alemania (Munich), Italia (Capri), Francia (Paris), España (Isla de Mallorca), Argentina (Buenos Aires) y Uruguay (cerca de Atlantida). Desde el fin de 1937 está radicado en Suiza (al principio en Zollikon y después en Zurich) donde vive hasta su muerte en 1994.

Realiza numerosos viajes – en los primeros años a pie y en bicicleta – por Marruecos, Europa y Turquía, a la búsqueda de sitios culturales y obras de arte. En la primera mitad de su vida predomina su espíritu inquisidor, innovador, emprendedor, deportivo y sociable. A partir de los años 50 lleva una vida más bien retirada, es poco conocido como pintor, y se concentra en su obra: pintar y escribir.

Vietinghoff es un europeo auténtico, tanto por sus orígenes como por sus cuatro esposas de Italia, Suiza, Alemania y Austria. Pero sobre todo lo es por su mentalidad, sus conocimientos lingüísticos y literarios. Con sus investigaciones sobre la técnica de la pintura desentierra un tesoro olvidado de la tradición pictórica europea; con su poder creativo contribuye, a su manera, a la gran variedad de la pintura del siglo 20.

Egon de Vietinghoff comienza su carrera artística a los 17 años y abandona su pincel voluntariamente tan sólo a los 87.

Tiene su taller en la Ostbuehlstrasse 17 en la conocida cooperativa habitacional de Neubuehl en Zurich-Wollishofen, donde trabaja de 1944 hasta 1989. En este lugar crea el 90% de sus obras (con excepción de los paisajes).

En 1954 se casa con Liane de Salzburgo. Es ella que le ayuda a él y a su pequeño hijo Alexander a recomenzar después de tres fracasados matrimonios. Ella, por su gran dedicación, su optimismo y entusiasmo le permite a su marido dedicarse aún con más concentración a su vocación artística.

A Liane de Vietinghoff le gusta la naturaleza, caminar en los alrededores de Zurich y en las montañas suizas; es una jardinera apasionada. Así, le provee a su marido los modelos para sus pinturas florales. En cambio es el quién a menudo, elige personalmente la fruta para sus naturalezas muertas en el mercado. Liane no se cansa de pasar a maquina los manuscritos – continuamente revisados – de su marido y le ayuda con la venta de sus cuadros a particulares.

Durante toda su vida Vietinghoff es un solitario; incorruptible en su juicio sobre el arte. Sigue sin compromiso su consciencia artística, su percepción visual y su impulso irresistible de trasmitirlos a través de su pintura. No sigue los estilos de moda. Generalmente, su posición artística y su estilo pictórico no son reconocidos. Pintar fiel a su convicción lo lleva a un trabajo en solitud y con devoción. Humanamente y artísticamente se eleva como un monolito sobre la corriente de la época.

En invierno, cuando no hay suficiente luz natural en su taller, se dedica a la lectura de gruesos volúmenes de la literatura mundial o a su creciente colección de sellos postales. En verano, le gusta pasar horas en el balcón de su casa, tomando té, fumando, corrigiendo sus manuscritos, escribiendo poemas humorísticos, a veces jugando ajedrez con vecinos. Le encanta darles de comer a paros, pinzones y a sus adoradas palomas con cuales conversa afectuosamente, interrumpiendo por un momento su lectura ...

obra técnica filosofía fundación home